Minientrada

5 pasos para preparar una conversación

¿Quién no ha tenido que decirle algo incómodo o importante a alguien alguna vez? Puede tratarse de pedirle algo a tu jefe (un aumento, un cambio de proyecto),  un favor a un amigo, o tal vez sientes que se ha enfriado la relación con alguna persona que aprecias y te gustaría retomarla. En definitiva, ¿quién no tiene una conversación pendiente con alguien?

Bien, teniendo en cuenta que controlar la reacción de los demás es ciencia ficción apta sólo para superhéroes de cómic (véase Profesor Xavier de los X-men), los siguientes pasos que  propongo te ayudarána crear la autoconfianza previa y el clima necesario durante la conversación para que nuestro mensaje sea lo más limpio que podamos, ayudando pues a obtener la mejor reacción posible por parte de la persona con la que estamos hablando. ¿Te interesa?

conversation2

Preparando el mensaje: EL FONDO (CONTENIDO)

Para preparar el contenido del mensaje (lo que quieres expresar) tendrás que pensar qué quieres decir, el orden en el que lo quieres decir y cómo lo quieres decir; del mismo modo, te invito a que también anotes qué posibles reacciones o respuestas podría tener la otra persona. Para realizar esto te propongo un juego en el que asumirás en tu propia piel tres roles distintos:

Yo: en la primera fase del juego tú tendrás que hacer de ti mismo. Fácil, ¿no?

La otra persona: en la segunda fase tendrás que ponerte en la piel de la persona con la que quieres hablar. Tú ya no serás tú, serás la otra persona. Pensarás como la otra persona. Sentirás lo que siente la otra persona. Esta visión te dará ideas sobre posibles reacciones de la otra parte durante la conversación.

Un observador: finalmente serás un oyente de la conversación. Es un personaje ficticio que os conoce muy bien y al mismo tiempo no tiene ningún vínculo emocional con ninguno de los dos. Su opinión es tremendamente limpia y te ayudará a hacer un análisis objetivo de lo que has experimentado siendo “yo” y “la otra persona”.

 

PASO 1: Ponte en la piel de las siguientes personas:

  1. Yo: ¿Qué es lo que quiero decirle a la otra persona? ¿Qué razones hacen que sea importante para mí? Anótalo en un papel y cuando termines tómate un vaso de agua.
  2. La otra persona: Tú lector, ya no eres tú, eres Él (o Ella). Ojo, no eres tú disfrazado, eres la otra persona, con su vida, sus preocupaciones, sus inquietudes… estás sintiendo lo que ella siente. Cuando hables, hazlo en primera persona. Venga, haz el esfuerzo, serán sólo unos minutos, no importa que la otra persona no te guste demasiado ¡el resultado de tu conversación depende de ello! Así, siendo la otra persona por unos instantes: ¿cómo te sentirías al escuchar lo que “Yo” está diciendo? ¿Cómo te afecta? ¿Qué consecuencias tiene para ti? ¿Qué le vas a contestar a “Yo” a cada una de las cuestiones que te está planteando? Anótalo en un papel y cuando termines asómate a la ventana: ¿qué tal hace?
  3. Observador: Ahora tú no eres tú, tampoco eres “la otra persona”. Eres un observador que os conoce muy bien y también conoce los detalles de esta conversación pero no tiene ningún vínculo emocional con ninguno de vosotros dos. ¿Qué te parece la conversación? ¿Qué opinas del discurso de “Yo”? ¿Y de la reacción de “la otra persona” a las preguntas de “Yo”? Anótalo en un papel y cuando termines cuenta los pasos que hay desde donde estás hasta la pared más cercana.

PASO 2: Escribe las ideas de lo que quieres transmitir. Con las anotaciones del punto anterior haz un boceto del mensaje que quieres dar. ¿Está todo lo que quieres decir? ¿El orden es el correcto? ¿Tienes preparadas respuestas a las dudas que te han surgido siendo “la otra persona”? ¿Te has guiado también por los consejos del “observador”?

PASO 3: preguntas  importantes que tienes que hacerte a ti mismo.

  1. ¿Qué es lo mejor que me puede pasar si se lo digo?Esta es tu fuente de motivación para hablar con esa persona; úsala para preparar la conversación a conciencia.
  2. ¿Qué es lo peor que me puede pasar si se lo digo? Esta pregunta te ayudará a establecer límites y líneas rojas en la conversación, tal vez no quieras forzar a partir de un punto determinado. También podrás relajarte si concluyes que no tienes mucho que perder. Ojo con ser catastrofistas aquí: recuerda que lo peor que te puede pasar si sales a la calle un día nublado es que te caiga un rayo (¿has dejado de salir a la calle en un día nublado?).
  3. ¿Qué es lo mejor que me puede pasar si no se lo digo? y ¿Qué es lo peor que me puede pasar si no se lo digo? Estas dos preguntas te dirán las consecuencias de no hablar con esa persona. Dependiendo de las respuestas a esta pregunta bien te podrás motivar para decírselo, bien te podrás replantear decírselo.

Preparando el mensaje: LA FORMA (CONTINENTE)

PASO 4: El “cómo” se dicen las cosas no es menos importante. Claro que no, de hecho, es lo que puede marcar la diferencia. Normalmente funciona muy bien empezar haciendo una introducción en la que dejas claro que tienes en cuenta la perspectiva de la otra persona, luego, tu mensaje puede empezar. Estate calmado (nunca pierdas la compostura), sé paciente, positivo, habla más de lo que sientes y menos (o nada) de lo que crees que la otra persona tiene que hacer (o dejar de hacer);  sé respetuoso y, sobre todo, sé compasivo; piensa que cada persona, aunque desaprobemos profundamente sus comportamientos, hace siempre lo mejor que puede en cada momento dado su conocimiento de la situación y sus propias circunstancias personales.

PASO 5: Escucha. Escuchar significa entender, no estarse callado esperando para poder hablar a continuación. Es imposible que nos entiendan y respeten si la otra persona no se siente escuchada, entendida y respetada… y cuando esto pasa, magia: la sinergia aparece. Como Stephen Covey solía decir: “Primero busca entender, después busca ser entendido”. Importante: entender a otra persona no significa que estés de acuerdo con ella; en mi experiencia he observado que al final no es tan importante tener razón como el hecho de que los demás entiendan el por qué de tu opinión o de tus acciones, independientemente de si los otros harían lo mismo o no.

Soy de los que piensan que tener esa conversación pendiente puede realmente cambiar tu vida. ¡Mucha suerte en tu próxima conversación!

ivan-ojanguren

Este artículo ha sido escrito por Iván Ojanguren, coach de la vida, uno de nuestros coworkers habituales 🙂

Si quieres saber más sobre Iván puede visitar su página web: www.ivanojanguren.com o echarle un vistazo a sus redes sociales, Facebook o LinkedIn

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s